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El
Músculo
El
músculo esquelético es el tejido más abundante
del cuerpo humano y tiene la particularidad de transformar la energía
química del Trifosfato de Adenosina o ATP en energía
mecánica. El mismo esta compuesto de una innumerable cantidad
de células alargadas, denominadas fibras musculares, las
cuales a su vez están llenas de hileras de míofibrillas,
compuestas de unidades contráctiles mucho mas pequeñas
denominadas Sarcómeros. Los componentes claves de los Sarcómeros
son dos filamentos, uno grueso, la Miosina, y uno delgado, la Actina,
unidos por un tejido de conexión llamado línea Z.
Según la teoría de los filamentos deslizantes estas
proteínas moleculares, activadas por medio de impulsos nerviosos,
se deslizan una sobre la otra, utilizando la energía química
del ATP, esto genera una tensión muscular, que si es mayor
que la resistencia aplicada genera movimiento.
Las
fibras musculares no se dividen para formar nuevas fibras. En la
medida que la gente envejece se van perdiendo fibras musculares,
las cuales no se reponen jamás. La manera por la que el músculo
crece se debe al hecho de que las fibras individuales incrementan
su masa. Este aumento es ocasionado por la creación de nuevas
miofibrillas.
El
estrés mecánico que produce el ejercicio en los tendones
y otras estructuras conectadas al músculo disparan ciertas
proteínas, mayormente la Actina y la Miosina, las cuales
a su vez activan ciertos grupos de genes que hacen que la célula
muscular produzca mas proteínas contráctiles. Estas
proteínas son necesarias en la medida que el músculo
produce grandes cantidades de miofibrillas adicionales.
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